El AGUA que TOMO
el agua q tomo


Pasa tu
vuelo veloz
ave de la Sierra, vos que venís de arriba, bajá silbando tu canto, tenés nido
en la tribu Kogi, tenés nido en mi casa también. Hoy hice el negocio de mi vida
que dejo cagado de trillones mi despensa, el Señor me acompaño en los sueños y
pude despertar en otra dimensión. Tschüß, me despedí de vos que te deje atrás,
Tschüß y chao nos pillamos porque me desvanecí del lugar donde vivía.
Aufwiedersehen, solo en millones de años, o tal vez descienda a tu mundo como
<Dios Mensajero>, o tal vez me camufle como humano y sea un doctor que
sana tus heridas que te hagan los dinosaurios. O tal vez te vuelva a visitar
miles de años más tarde cuando juegues a las guerras y te pida que te enfiles a
los que sacan la bandera de la Paz. Pero para que todo esto, si suena a repetido.
Para que ayudar, si ya conozco el final, para que, oh, Dios, para que… que para
rescatar otros tantos, y que si no me acuerdo de las estupideces que hice antes
en mis reencarnaciones?: Que guerrero de Sumeria a sueldo Que pirata del Caribe
Que Nazi en el África junto a Rommel Que Vikingo malparidiando en Europa Que
Samurái Jack en Shanghái Que amazono en el amazonas Que Billi Jesse en
California y Texas Que nómada entre el Caspio y el Negro Que pendejo medico en
la Atlántida Que evangelizador en Hungría Que asesino de ballenas en Rusia Que
Laponcito en Suomi Que apache en la llanura Que Tomahawk en la estepa Que
ladrón en New York Que ingeniero en Paris Que pintor en Venecia Que marica en
Estambul
Que
matón en Constantinopla Que reo de muerte en Grecia Que soldado raso en Esparta
Que guerrillero en Escocia Que soldado romano en Galia Que bárbaro visigodo en
Germania Que surfero en Nueva Zelanda Que cantante en Roma Que esclavo en
Londres Que carretero en Polonia Que Zar en Rusia Que príncipe en Castilla Que
corrupto reyecito en Schwavia Que vendedor de frutas en las Canarias Que puta
en Berlín Que esposa engañada en Copenhague Que Duque en Dublín Que rey en
Suecia Que mago en Hispania Que gitano en Portugal Que sicario de favela Que
rata de Getto Que vicioso de Comuna Que jibaro del Distrito Que reciclador del
Cartucho Que mendigo en Cartagena de Indias
Que
naufrago en Haití Que biólogo en Cuba Que músico en New Orleans Que mafioso en
San Francisco Que joyero en Panamá Que jinete Mongol Que sacerdote en Nepal Que
fanático religioso en la India Que Hare Krisna en Japón Que pescador en Galilea
Que amigo de Jesús en Jerusalén Que campesino en Holanda.
La gente
se reúne alrededor de la música, se pagan las venas de orgullo cuando no viene
nadie. Saldo en reversa deja la factura, te tomas tus cervezas porque no las
reciben de vuelta. La poca gente que se reúne, bailan los sonidos de la época,
ninguno de los esperados se asomara, ni los pobres pobladores del pueblucho que
no fueron invitados sino a lo ultimo cuando no se vio a nadie. Querían
asomarse, pero estaba costosa la entrada, la admisión no estaba abierta, la
cordialidad era limitada, los brazos no se extendían en dirección del populux;
claro!, y menos se aceptaba que fueran a venir una manada de vallenatos corvos
y toscos, vestidos con el mejor de sus pintas y con el acné pegado como marca
de nacimiento y contiguo a un regeton salpicado en la grasita que les empapaban
en el peinado estilo Goku, ni para que entraran a ensuciar la cera de la
baldosa de la casa de los boyacos, entonces, se apago el sonido, y las caras se
alargaron, nadie vino a la fiestecita, porque del orgullon no son capaces de
alejarse, es parte de un complejo de inferioridad mojado en historias de
grandeza que alimenta sus complejitos de superioridad, oh, que lastima y que
perdida de energía humana a nombre de la nada, caramba!, diría José Asunción
Silva, esa estrofa ya me la habían cantado, pero donde don poeta, en la fabula
de la niña leprosa, solo Dios no la abandono, y sus lacras le sano, escupió
saliva sobre la tierra seca y polvorienta junto a sus sandalias de donde
asomaban unos hermosos dedos untados de polvo de tanto caminar, dedos fuertes
que sostenían un hermoso cuerpo lleno de salud; la saliva cayo y humedeció su
entorno, y con ella, limpio las lacras de la niña leprosita. Qué bonito es
Jesús, que es capaz de sacar de si al Amor para sanar leprosos y enfermos,
leprositos del alma y del corazón para que puedan caminar tranquilos, con más
paz, en serenidad y más amor (de la flor).
Me
entristece, oh amado lector, cuando me dejo ir por entre el centro de mi
corazón hasta el Abba, hasta mi Padre allá arriba, y que al llamarme, no me
encuentre conectado desde hace siglos y en permanente con su WiFi de Luz,
porque me distraigo con tanta insensatez con la que el mundo me mantiene
ocupado en el día a día… oh, me duele el corazón por mi abandono a no querer
conocerte Ab-ba, Ab-ba te llamaba el dulce Jesús en el monte de los olivos
donde se parchaba. Oh, Él escucha la dulzura de mi papa terrícola cuando me
llama en el teléfono con esa ternura pidiéndome que lo acompañe, y yo por acá
en la manigua del mundo y del planeta metido en donde?... metido o en mi propio
melado de complacencias, o absorbido por esa energía que me dejó embrujado como
zombi atado a esta montaña que me cautivo desde el primer día que llegue, y no
sea por su atractivo visual, porque de seguro en otros lugares de Colombia
también es similar el color de la tierra, ya roja, ya negra, ya marrón, y del
verde lleno de tanto verdor. Sino que me ató la Sierra a su hechizo interno,
que a lo mejor los mamos Kogis la llenan de ese amor de ellos por entre su
montaña de una forma sagrada. Y mientras tanto aquí estoy sentado a la
madrugada, cuando me levanto de mi largo dormitar, a llenar más cuadernos de
impresiones mentales, mientras que al fondo de mi oído llegan sonidos del
regeton que bailan las chicas en La Casona. Luego pienso sin querer que no he
comido nada desde las 9 am del día anterior, que se me volvió un ayuno eso de
distraerme en cosas que el día me ofrece (gracias Ab-ba), y luego que la fiesta
esa allá arriba, y que pensé que iban a vender retaque, pero na, se me fue todo
fue en puro baile y na má, pero claro, como no fue mucha people, se aburrió el
parche, y algunos nos fuimos, y pues la variedad musical no se extendía a
muchos otros géneros, y pues que se embomba la saltadera de los pasos, aunque
bailar es un arte descomplicado y como chévere que se le suelta a uno entre los
pies como un cosquilleito que se dispara automáticamente con el solo sonido
externo de un ritmo, sea el que sea, y la chica que estaba al frente mío, tenía
unas chispitas en sus pies y manos que la movían de lo mas de bacano. Ya
concluida la misión del bailoteo, me concentro en esas tierras que hay que vender,
son tierras que los colonos de la Sierra campesinaron por años, y tal vez
siglos, y ahora como que se mamaron de tenerlas y las ceden a cambio de un
puñado de Euros de papel, a extranjeros europeos y nacionales que piensan
escapar a una crisis mundial que se avecina, dicen estos… que por aquello de
las profecías. Me pregunto en cuantos lugares del planeta se estará dando este
nuevo fenómeno antro-pológico de migración de gentes forzadas por el ímpetu de
9 profecías de antiguo: de Sumeria, de Europa, de las Américas. Profecías que
los otros, los vendedores, ni conocen, ni menos que entienden de ese tipo de
locuras, sus instintos giran solamente entre el deseo de la casa nueva que
puedan comprar en Valledupar o en Santa Marta, o Ciénaga, porque los de Aracataca
se quedaron metidos entre la mágica narración del cuento de Gabo, y miren que
yo acá rodeado de esa magia, pero que por no ser costeño, ni Caribe, ni hijo de
extranjero de esta tierra vallenata, pues nada que le cojo la magia a la
descripción del pueblucho polvoriento, sucio y feo, donde me divago con estas
gentes macondianas. En este preciso momento me llega al pensamiento esa mirada
acompañada de una sonrisita incrustada junto al bigotico que adorna la mulatada
mestiza del Mañe, al contraste con la salpicada altivez del ingles que se va a
casar con la altiva bogotana, mientras trabajan en la tesis de antropología, en
la casa de guadua que alquilaron con tremenda vista al mar, a Rodadero, de todo
el Samaria’s sunset, de la que es dueña doña
Mariela,
a la que le hice ese trabajo de diseño grafico para que pueda alquilar su casa
de la colina en libras esterlinas cotizadas. Y hace un mes, nosotros hizque
parlando de los inglesitos loosers, por culpa de los simplones del Ed y del
Benja, pero generalizamos muy a la ligera, y ahora comenzaron a aparecerse
otros con otros fricks diferentes al gen de hp de aquellos. Uno de los recién
llegados es algo dulce o pendejón, y de carácter enamoradizo a cualquier
suspiro que la natura le regala. Los suegros de la pareja de antropólogos que
se va a casar en diez días, me invitaron a tomar fotos del wedding, y que
tienen un cottage en la England que arriendan en varias pounds £ a los
visitantes que van por esos lados. Será que algún macondiano saldrá del ron y
el vallenato con sabor a son pirata y vaivén africano, despreocupado y lento
debajo de un mataratón o una palmera abandonada, o de tal vez de los almendros
olvidados que existen solo por la inercia desde la época en que fueron creados…
será que ese macondiano deja la hamaca perezosa del zarandeo del mar que a
veces no deja mover ni al viento -porque he visto mañanas donde solo la cola de
un burro es todo lo que se mueve, y no porque hubieran moscas jodiendole los
pegamentos de la eme del trasero, sino por aquello de menearla en automático,
por ser mula, por ser burra, por ser su reflejo afín al macondiano que otros
creen que va a ir a la England a alquilar el cottage de los suegros
antro-pologo-gicos. Pues sí, que aquello de lo macondiano me trae a la mente
otra palabra similar de origen chibchombiana desde allá de la tierra cachaca y
boyaca que se extiende en una cultura totalmente opuesta a la Karibe. Que a
veces toma lo patético de la mano de lo inverosímilmente idiota y lo
materializa en personajes ambulantes de dos patas que repiten escena tras
escena en telenovelas empujandomen a llamarlos más bien chimbombianos, por
aquello de sentirsen los máximos, y al tiempo rendirsen al servicio de una
idiosincrasia heredada de la Vieja Granada, creo, porque no se que mezcla es
esa española que los trajo a auto-implantarse algo que no son, ya fuese en
forma de comedia, que ni alcanza a llenar un párrafo de Gabo, pero si muchos de
los canales de nuestra chimbombiana tv, o entre la controversia que a veces
muestra Colombia en sus otras aquellas facetas sutilmente conmovedoras
alrededor de las cuales se gustan tomar el cafecito de cada día millones de
conciudadanos embutidos en el sabroso aroma de la estupidez. Esa tierra es
donde he nacido, por mi destino suramericano, y de acuerdo a un plan divino
para este futuro donde embudan los tiempos en el cristal de los ecos de las
profecías. Tierna voz de niño que vende bollos de maíz y me distrae mientras yo
al mismo tiempo me distraigo del centro del universo a jugar gameboy, y no sé
quien sale más distraído, si mi yo macondiano o mi otro yo chimbombiano, porque
entre esos dos emblemas, me empotraron los del Pleyades como Starseed con una
sangre que me circula por dentro llena de lecturas de otras magias, de otros
lares, de otras novelas de Emilio Salgari, de otras mil y una noche, de otros
Aladines y 40 ladrones, de miles de noches de lecturas de piratas de este
Caribe, del capitán pata de palo en puerto ingles, con ojo de parche, botella
de ron y barco con tesoro incluido hacia la aventura sobre un mar lleno de
tiburones y tormentas y monstruos marinos y buques enemigos impulsados por el
mismo viento que siento ahora, que es húmedo, que humedece todo, que pone
la ropa
a oler a maluco si la guardo, ese mismo viento el que lleva y trae la humareda
que descargaron los cañones negros del navío a la vista de goleta española
llena de reales de Castilla y del oro del Dorado malinterpretado y
malparidiado. Piratas, macondianos, chimbombianos, nómadas y putos todos
tomando ron en la cantina de la esquina donde el taxista de 1,90 levanta sus
manos al cielo, no sé si en el gozo de un jubilo que produce el ron a
escondidas, o entre la cerveza bávara que tenemos rociada con olor germano y
sabor a mi tierra… se a que sabe, no porque tomo destilación ahora, sino porque
su aroma me llega a la piel despierta del alma, y la imagen se pega a música
que truena desde el billar de la esquina en este pueblucho con sonrisa
macondiana, donde el turista pilla señales desde un trago de beer. Piratas,
bucaneros, contrabandistas, exploradores, soñadores, esclavos, comerciantes
majitos, curiosos ingleses, cuadrados alemanes, parroquianos italianos,
escurridizos judíos, todos jugando en el muelle de la amurallada Cartagena,
capital de la expansión macondiana. Aunque Samaria es parte del todo eso. Como
cuando llega el carnaval a Curramba la arenosa, que no lo viven solamente en
Barranquilla sus gentes, no, lo siente es todo Macondo desde la Guajira hasta
el Uraba que va pa Panamá; en toda la vasta extensión que baña el mar azul
cielo y hasta donde llega la humedad salina, la pereza de una hamaca y se ve la
palmera seca por el viento que se eleva hasta donde el golero planea libre
contra el otro azul Caribe, su cielo. No me dejo influenciar por nadie, pues pa
que, si yo no tengo nada que decir que sea propio, si estoy es como roto,
dejando soltar letras sobre la carrilera de un tren lleno de pasajeros que va
al norte del sur y escriben es su propio cuento con mis dedos sin importar que
suceda en otras partes del planetica. Esto porque no importa lo que piensen en
Japón-pon-pon de nosotros, ni que si Hong Kong queda en China o en Japón, pues
que importa si son tan lejos los unos de los otros de nosotros, que solo los
vemos dibujaditos en cosas que llaman mapas y con letras que no entendemos un
bledo lo que significan, solo los instruidos cachacos y los pilosos paisas
saben dónde queda Hong Kong, porque aprendieron al otro lado del charco los
teoremas de las realidades de esta existencia geográfica, aunque dicen en la
cuántica, que si me olvido de todo en Ciénaga al quedarme dormido en la hamaca
en esa latitud Caribe, todo el mundo deja de existir a mi realidad, y que si no
sos real, no existís, tenés que avisparte y despabilarte para que te encuentren
que estás vivo, porque si algo no es colombiano –ya mezclado ya importado pero
con sabor a ron, no es na, porque acá en el centro de la Gran Colombia de
Simoncito –y que no nos enreden con movimientos bolivarianos políticos, no mi
señol, aquí parlamos de Simoncito el soñador, el del viaje astral en el
Chimborazo, el que le da a la novela mágica un sabor a papaya y lulo, pescao y
camarón, y que naides puede escribir ya no más, porque Gabito la extermino
toitica pa él solito hasta que se le acabaron las letras y ahora solo publica sus
autobiografías, no le queda más que escribir que de él mesmo, el que fabrico a
Macondo, porque ante tan gigante describidor de la tierra de mi Dios, quien mas
puede cantar otra canción con aroma vallenato, yo pues no tengo el ron, soy un
ex apartado del whiskey y el vino, ex partidario de sonidos y movimientos
opuestos al son que se da po acá, no se na de magia verbal, menos de luz
tropical, lo poco me lo herede de mi apa, de su Tumaco y su ceviche, de su
pescao y su plátano, de su flor y su canción.
Del
monte pa allá quedo Juanchito, pero allá parlan es otro dialecto no macondiano,
otro idioma que no sabe a ron, sabe es a chontaduro, iguana y tambor, y menos
en Cali pachanguero que está saturado es del otro polvorín con sabor portojo y
del Nueva Yol, yo nací en Valledupar y me llevaron a la Guajira a tocar tambol,
a echarle bala al que fuera no de mi patrón, y luego pa remata, me encarcelaron
en Fundación, así le di la vueltica enterita a la línea de los mamos sin saber,
y cumplí ya mi misión, de ser cantol de vallenato y teclía bien el acordeón
Hohner traidito de la tierra de mi abuela, soy como la María Mulata, negro
carbón esclavo cabrón untao de indio guajiro y mamo ron ventiao, porque no soy
mamo Kogi, no soy tan fino, solo soy mamo ron, descendiendo de pirata picaron y
esclavo reputon. Naci mesiado por la hamaca de mi matrona que lechío al Gabo en
Macondo, me empujo así so(l)itico hasta el rincón de un renglón y de allí me
desbaratujo toda la pensadera de un tirón, y no pude más que sentarme otra vez
so(l)itico como naci, en un rincón de Samaria a soltar como un zahino el pedo
de letras que se me antojo. No me llaman malcriado malparido de la tierra de
Obregón y de Carlitos el Vives del Magdalena, porque desde Tolú donde el Gordo
y la Horte, también huele a ron, y no es que este copetón de tanto mamal de la
botella oscura que no es del viejo de Caldas porque allá nació fue mi ama, no,
este ron es del barato, del que venden en la tienda de Eladio y del pirata
cabrón del Marañón que lo echaron de todo empleo por borracho, puto y cabrón y
termino manejando el billar del puente, porque qué más puede hacer el
macondiano ese, y polfavol que venga el Gabo a describir a ver si puede o
quiere, y a descifrar este puto pueblo de la Sierra que dicen será barrido por
un rio de lava. Hoy escuche que petróleo esconde el ejercito con sus ingenieros
en un plan de oro negro, y que pa sacar a la indiada pa allá abajo en el Cesar,
y que paque si acá en lo alto es donde nace el agua que se quiere robar la
multinacional, ya enviaron a los gringos en helicóptero con bandera colombiana,
allá arriba a cerro Kennedy hizque a mirar otras estrategias de misiles contra
el Chávez ese, uhm… pues que vamos a hacer, si nadie sabe tanto peo y tanto
amor, que pa la tierra, que pal bolsillo, pero na de ecología ni medio ambiente
de verdad, eso toito se va entre el humo de las quemas de los tomateros y las
del vecino junto al rio, que queman y queman como si el humito y el calor no
traspoyaran el salpicón del mango y el aguacate, porque no me diga que le echas
aguacate al salpicón, no seño, eso lo dejaron en Choco prohibido, porque al
Choco nadie ha ido a descifrar la negritud con cuentos de selva, aunque por ahí
leí un paisa muy chingón que se me escapa el apellido, que lo tildaron los cachacos
de mal escribidor, por usar colonialismos, que no entendían ni mu de la
narrativa los bobos esos. Ese paisa chingón se le atrevió a descifrar hasta la
lengua africana de allá, porque dicen que por allá hablan hasta diferente. No
me resuelvo a dormitar, el sueño se me espanto, la luna está llena y no se me
acerca ni pisca el dormir. Los cañones de la fragata con bandera de calavera
negra, que esta osadamente anclada en el perfume de un recuerdo que cabalga
solo desde el Uraba antioqueño, hasta más allacito del Cabo de la Vela, donde
comienza el Gibraltar de la tierra venezolana que invadió el militar soldadito
de plomo de la hermana república bananera; y que desde acá afuera no se sabe si
es
legal,
si bacano el plan del tal, porque llegan ecos de viajeros que dicen que es un
roba roba el tenaz, y que sufren necesidades, y que el vacilón es de obligado,
que si no votan, les manda los tanques y los elimina, yo no sé nada, solo sé
que a la moto le meto octanaje venezolano, porque acá la burocracia la hace menos
poderosa, y la burguesía la tiene a tan alto precio, que pesa más que el dólar
de la tierra de los Bush que son feroces adueñándose de tierras y cosas, lo
hacen en directa o por medio de títeres, y para aguzar los miedos ahora están
metiéndole al DAS filosofía CIA para que funcionemos igualitos a la USA, uhm,
eso dicen por ahí. Pa que hablar mal de nadie, si del otro lado hizque pior,
que uribito el muy chingón sabe pacificar el vacilón chimbombiano con tácticas
de los yores usando jugueticos made in Yanki, aunque la munición diga made en
la China, que salpicón tan bravo ese de limón y guanábana que explota la tripa
del estomago y no se sabe cuál es la pantalla que trae el uno ni el otro. Si
son políticos son como Poncio Pilatos: paranoico, o psicótico, o
maniaco-depre-sexualis, o de inclinación putrefacto con sabor a Nerón que con
el arpón del Caifás mataron al inocente en la cruz, e inspiraron el himno
nacional chimbombiano con lapicera francesa de la revolución y cuaderno
italiano a los señorinos Oreste Sindici y Rafa Nuñez, este último no visito a
Neruda acá, pero que allá, están es feliches calibrando poemitas y canciones e
himnos o palabrotas como las que mi difunto tío José escribió. Pobre tanto
muerto y tanto vivo, cementerios de muertos toos llenitos, y ciudades de vivos
toas llenitas, nadie ve la diferencia: unos descansan en un cajón y otros en
cementos encajonados; la diferencia es la madera, porque la otra tiene cara de
ladrillo, de arena, de pintuco, hierro, vidrio y concreto, a lo que llaman
civilización y no sé quien es mi patroncito, si el de ultra-izq., o el de
ultrader., me quedo como dice Pirri: “a mí no me halen pa ningún lao”, no creo
en ningún cabrón, esas mañas heredadas de la Francia que hizque la égalité y
todo eso camuflado pa lavar cerebritos, y los otros llenos de parábolas
inventadas por Marx, pero que nadie practicó, se volvieron es salpicones de
guayaba y maricón, que no sabe ni a lo uno ni a lo otro, por eso tenemos que el
vallenato, que la cumbia, que el rumbón, que la llanera, que el tango, que la
salsa, que el rockcito, que la clásica, que el meneíto, que el jazz, que el
zapoteco, que la andina, que el folclor, que la vieja, que el pop, que la
balada, que la sin sabor, que el merengue, que el regeton, que reggae y electrón,
que marimba y la flecha del amazonas, que tanto territorio nacional y tanto
cabrón, que paque tanta canción si se queda en vacilón, que un rancherón, que
una norteña, que la Pola o la Sáenz, que el Simoncito o el falso Santander, que
en átomos volando o Ricaurte en San Martin, o Nariño y Tejadita, Grau y Rayo y
el Mutiz que emigro, lo echaron los chimbombianos por gaviero y retroncón, no
me canten ese vals porque me mata, todo mata y desbarata y se termina en
votación. Quien quedo presidente, es el mismo despelotón, que si es el Petro o
el uribito, termina lo mesmo: que unos no quieren, que otros lo respaldan a
morir, y entre espalda y resbalón, da lo mismo cualquier cabrón. La mitad de la
mulatada anda despulgada parlando mal del opositor, por eso no voto ni en
blanco y menos en color, pa que así no me halen pa ningún lao y menos pal
mejor. La indiada anda en Bogotá en sus camionetas explotando al simplón
cachaco y al extranjero, vendiendo la apariencia de un exótico ladrón, porque
los que se ven por allá, los tienen
sentenciados
a muerte los mamos de la alta Sierra: que los matan si se vienen pa donde
ellos, que no traigan su farsa y su licor que huele toitico a fornicación, y a
mama Terra no le gusta el estafador, por eso a la Sierra solo sube el curioso y
vuelve y se va, el que busca y no encuentra y se pierde, y solo termina
quedándose el que descubre la magia del cristal oculto del corazón de la
U’munukunu. No soy jilguero de ultra tumba, no soy cantor ni embustero, soy
zapatero a mis botas carcomidas por el cemento inescrupuloso del sistema Kaput
Kuo = kk, pero tampoco soy víctima del kk, no soy inestable ni pendenciero,
tome los extremos deportivamente y a la ligera sin caer en vicios que me
ofrecía el kk. Solo soy inestable en mis letras, porque varían, mutan, giran,
circulan, se mueven, devinean y se eructan de mi fogón interno, hasta quedar
impresas en papeles vacios que no distingue nadie como propiedad del solitario
lapicero hambriento de tinta que me acompaña. Jilgueros son los que profetizan en
pleno siglo XXI las bondades del kk a través de sus monopolios de tv y sus
clanes de control. Jilguerean como marsupiales en celo hambriento a luna llena
entre la mierda que cagan y no se limpian bien, solo cagan y la boñiga la van
dejando atrás, mientras se arrean hacia su frente como mulas cargadas del
lodazal que predican, esperando que los esclavos que tienen amaestrados, sean
capaces de vencer la tempestad de sus necesidades y se puedan comer la eme que
quedo tirada, porque a su paso, eso es lo que queda del kk que es familiar del
kkk. El vomito no es bello y menos cuando está seco, porque deja una mancha en
el andén que el sol no puede limpiar por mas lluvia que le riegue. La solución
es coger al borracho que vive embriagándose de la M que le alimenta el kk, que
ya no es el Status Quo, sino el kk, por la mucha caca que orina. Y eliminar en
el pc al borrachito conformista que anda gordito por ahí en su carrito
financiado trabajando pa la multi que fomenta agonías en la clase social baja
de mi país. No parlamos universalmente en este terreno, estorbos del monopolio
político agresivo y con doble-mind de la clase dominante que se alimenta de
hamburguesas y coca-cola. Parlamos es de mi país, porque no soy dueño, sino que
tengo la raíz pegada al centro del corazón en la Sierra Samaria, y mi raíz es
color tierra con frutos de papa, malanga y yuca que crecen veloz con la
temporada de lluvias. Caminitos que conducen a Bogotá, los vuelos los fletean
los viajeros desde la Europa meridional, se bajan y miran a la indiada
mestizada, y cuando clavan su azul ojo de águila en el iris gigante y negro de
tamaño desorbitado de la muchacha que bambolea su universidad en las
fiestecitas cachacas de la gran city, queda el explorador flechado en plena
rumba de la Candelaria bajo el efecto del cómplice guaro y una que otra
humareda de la hierba aquella. Y al día siguiente, ojos grandes saltones se
alegra de haber casado al fin por el mango, al gringuito pendejo que viene a
buscar la tierra prometida y el Dorado del agua bendita de la cordillera
colombiana. Es Suramérica, es la Gran Colombia y todo, pero en mejor augurio,
es la Nueva Granada, porque vuelve a su nombre granadino, por tener frutos
granadillos que producen el ciento y el siete veces más del ciento que suma es
un montón de asientos en el gran salón donde la mestizada pilla el partido de
fútbol.
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